LAS HOCES DEL RIO DURATON.

Nada como coger la N.1 y recorrerse ciento y pico kilómetros hasta Sepúlveda, pueblo de excelente factura, por cierto. Tan cerca de Madrid y magnífico. Una vez en el pueblo, es conveniente tomar la carretera, que pronto acaba en camino, a partir de Villaseca, en dirección a la ermita. La ermita es la de San Frutos, un ruinoso monasterio del siglo XII con la iglesia reconstruida. A destacar las tumbas antropomórficas en la roca viva, muy al estilo de las comunes tumbas visigodas que podemos ver, por ejemplo, en Ercávica.

Desde allí, disfrutaremos del auténtico atractivo de las Hoces: su orografía, su flora y su fauna. De entre los últimos, destaca con nombre propio, la comunidad de buitres leonados (Gyps Fulvus) que nos amenizarán la escapada con sus juegos aereos.

Muy recomendable la visita en otoño, por dos razones: primero, porque en verano debe de ser poco menos que un cocedero; segundo, por las tonalidades que esta bella estación regala a la Madre Tierra y que en las Hoces, se muestra en todo su esplendor.

Los tonos amarillos y pardos de los olmos, sauces, alisos, chopos, nogales, castaños, etc que habitan el fondo del cañón crean una magnífica y casi irreal muestra del poder de la naturaleza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: